de la salud y las fuerzas; y, por lo tanto, no pueden ser impracticables ni intolerables para mejorar y endurecer los cuerpos de aquellos que se encuentran en mejores circunstancias.
Si se considera que estos ejemplos de hombres maduros aún no se asemejan al caso de los niños, sino que se puede juzgar que todavía son demasiado delicados e incapaces de soportar tal trato, examinen lo que los antiguos germanos y los irlandeses de hoy hacen con los suyos, y descubrirán que los infantes, por muy delicados que se les crea, pueden tolerar sin peligro alguno el baño, no solo de los pies, sino de todo el cuerpo, en agua fría.
Y hay, en la actualidad, damas en las Tierras Altas de Escocia que aplican esta disciplina a sus hijos en pleno invierno, y constatan que el agua fría no les hace ningún daño, ni siquiera cuando hay hielo en ella.
§8. No necesitaré mencionar aquí la natación, cuando tenga la edad para aprender y alguien que se lo enseñe. Eso es lo que le salva la vida a muchos hombres; y los romanos la consideraban tan necesaria que la equiparaban con las letras; y era la frase común para señalar a alguien mal educado y bueno para nada, que no había aprendido ni a leer ni a nadar: Nec literas didicit nec natare. Pero, además de adquirir una habilidad que le puede servir en caso de necesidad, las ventajas para la salud que reporta el bañarse a menudo en agua fría durante el calor del verano son tantas que creo que no es necesario decir nada para fomentarlo; con la salvedad de esta única precaución: que jamás entre en el agua cuando el ejercicio lo haya calentado un poco o haya dejado alguna agitación en su sangre o en su pulso.
§9. Otra cosa de gran ventaja para la salud de todos, pero especialmente para la de los niños, es estar mucho al aire libre