hacen juntos sea un trabajo perdido; hay mucha incomodidad y poco aprendizaje.
§168. Cuando por este método de intercalar latín e inglés el uno con el otro, haya adquirido un conocimiento moderado de la lengua latina, se le podrá entonces hacer avanzar un poco más hacia la lectura de algún otro libro latino fácil, como Justino o Eutropio; y para hacerle la lectura y comprensión de este menos tediosas y difíciles, que se ayude si le place de la traducción al inglés.
Ni permita nadie que le asuste la objeción de que entonces se lo sabrá de memoria. Esto, bien considerado, no es en contra, sino claramente a favor de este modo de aprender una lengua. Pues las lenguas solo se aprenden de memoria; y un hombre que no habla inglés o latín perfectamente de memoria —de modo que, habiendo pensado en la cosa de la que quiere hablar, su lengua por supuesto, sin pensar en reglas ni gramática, caiga en la expresión e idiomo apropiados de esa lengua— no la habla bien, ni la domina.
Y quisiera yo que alguien me nombrara esa lengua que uno pueda aprender, o hablar como debe, mediante las reglas de la gramática. Las lenguas no se hicieron por reglas o arte, sino por accidente, y por el uso común de la gente. Y quien quiera hablarlas bien, no tiene otra regla que esa; ni otra cosa en qué confiar, sino en su memoria y en el hábito de hablar según la usanza aprendida de aquellos a quienes se permite hablar apropiadamente, lo cual, en otras palabras, no es sino hablar de memoria.
Posiblemente se preguntará aquí: ¿es entonces la gramática de ninguna utilidad?, ¿y han perdido su trabajo los que se han tomado tanto esfuerzo en reducir varias idiomas a reglas y observaciones; los que han escrito tanto sobre declinaciones y conjugaciones, sobre concordancias y sintaxis, y han estudiado sin ningún propósito? Digo que no; la gramática también tiene su