ser valiente y fuerte a evitar un poco el dolor, o a encogerse bajo él; no debéis desesperar, con el tiempo y con la ayuda de su razón en desarrollo, de dominar su timidez y corregir la debilidad de su constitución.
A medida que va creciendo, debe ser inducido a empresas más audaces de las que su temperamento natural le pide; y siempre que se observe que retrocede ante aquello en lo que hay razones para pensar que saldría bien librado si tan solo tuviera el valor de intentarlo, se le debe ayudar al principio y llevarlo a ello poco a poco mediante la vergüenza, hasta que al final la práctica le dé mayor seguridad y, con ella, destreza; lo cual debe ser recompensado con grandes elogios y la buena opinión de los demás por su desempeño.
Cuando por estos pasos ha adquirido la resolución suficiente para no verse disuadido de lo que debe hacer por el temor al peligro; cuando el miedo, en acontecimientos repentinos o peligrosos, no le descompone la mente, hace temblar su cuerpo y lo incapacita para la acción, o lo hace huir de ella, posee entonces el valor de una criatura racional: y a tal firmeza debemos esforzarnos, mediante la costumbre y el uso, por habituar a los niños, a medida que se presenten las ocasiones propicias.
§116. Una cosa que he observado frecuentemente en los niños es que, cuando se apoderan de alguna pobre criatura, son propensos a tratarla mal: a menudo atormentan y tratan con mucha rudeza a los pájaros jóvenes, mariposas y otros animales desvalidos que caen en sus manos, y lo hacen con una especie de aparente placer. Creo que esto debe vigilarse en ellos, y si se inclinan hacia tal crueldad, se les debe enseñar la conducta contraria. Pues la costumbre de atormentar y matar bestias endurecerá gradualmente sus ánimos incluso hacia los hombres; y quienes se deleitan en el sufrimiento y la destrucción de criaturas inferiores no