si hay algún conocimiento real en ellos, ellos mismos no poseen entendimiento capaz de alcanzarlo. Que esto es así, tal vez podría asegurárselo por mi propia experiencia. Entre otras cosas que un joven caballero debe aprender mediante este método, mientras otros de su edad están por completo ocupados con el latín y las lenguas, también puedo incluir la geometría; habiendo conocido a un joven caballero, criado algo a la usanza de este camino, capaz de demostrar varias proposiciones de Euclides antes de los trece
§167. Pero si no se puede conseguir un hombre así, que hable un buen latín y, siendo capaz de instruir a vuestro hijo en todas estas ramas del conocimiento, emprenda esta tarea por este método; lo mejor que sigue es hacer que le enseñen lo más cerca posible de este modo, lo cual consiste en tomar un libro fácil y ameno, como las Fábulas de Esopo, y escribir la traducción al inglés (hecha lo más literal posible) en una línea, y las palabras latinas que corresponden a cada una de ellas, justo encima en otra. Estas que las lea todos los días una y otra vez, hasta que entienda perfectamente el latín; y luego pase a otra fábula, hasta que también la domine por completo, sin omitir lo que ya domina perfectamente, sino repasándolo a veces para retenerlo en la memoria. Y cuando llegue a escribir, que estas le sirvan de planas, lo cual, con el ejercicio de su mano, también lo hará avanzar en el latín. Al ser este un método más imperfecto que el de hablarle en latín; la formación de los verbos primero, y después las declinaciones de los nombres y pronombres aprendidas perfectamente de memoria, pueden facilitarle la familiaridad con el genio y el modo de la lengua latina, la cual varía el significado de los verbos y de los nombres, no como las lenguas modernas mediante partículas antepuestas, sino cambiando las sílabas finales. Más gramática que esta, creo que