Cuando comprendan cómo escribir en inglés con la debida ilación, propiedad y orden, y dominen bastante bien un estilo narrativo tolerable, se les podrá hacer avanzar hacia la redacción de cartas; en la cual no se les debe exigir ningún esfuerzo de ingenio ni cumplidos, sino enseñarles a expresar su propio sentido claro y sencillo, sin ninguna incoherencia, confusión o aspereza. Y cuando dominen esto por completo, se les podrán presentar, para elevar sus pensamientos, los ejemplos de Voiture, para el entretenimiento de sus amigos a la distancia, con cartas de cortesía, regocijo, ironía o diversión; y las Epístolas de Tulio, como el mejor modelo ya sea para los negocios o la conversación. La redacción de cartas tiene tanta importancia en todos los acontecimientos de la vida humana, que ningún caballero puede evitar mostrarse en este tipo de escritura. Las ocasiones lo obligarán diariamente a hacer este uso de su pluma, la cual, además de las consecuencias que, en sus asuntos, acarrea a menudo su buen o mal manejo, lo expone siempre a un examen más severo de su educación, juicio y capacidades que los discursos orales; cuyos errores pasajeros, al morir la mayor parte con el sonido que les da vida y no estar sujetos, por tanto, a una revisión estricta, escapan más fácilmente a la observación y la censura.
Si los métodos de educación se hubiesen dirigido a su fin correcto, se habría pensado que una parte tan necesaria no podía haber sido descuidada mientras los temas y versos en latín, de ningún uso en absoluto, eran tan constantemente inculcados en todas partes, hasta el tormento de la inventiva de los niños más allá de sus fuerzas y entorpeciendo su alegre progreso en el aprendizaje de las lenguas mediante dificultades antinaturales.