es el caso, debe indagar cuidadosamente si no hay nada en lo que se deleite: * Infórmese de qué es lo que más le complace; y si puede encontrar alguna tendencia particular que su mente posea, incítela todo lo que pueda, y valídase de eso para ponerlo a trabajar y avivar su laboriosidad. * Si ama la alabanza, o el juego, o la ropa fina, etc., o, por el contrario, teme el dolor, la desgracia o su disgusto, etc., sea lo que fuere lo que más ame, excepto la pereza (pues eso nunca lo pondrá a trabajar), hágase uso de ello para estimularlo y hacer que se mueva. Pues en este temperamento apático, no debe temer un exceso de apetito (como en todos los demás casos) al fomentarlo. Eso es lo que le falta y, por lo tanto, debe esforzarse por avivarlo e incrementarlo; porque donde no hay deseo, no
§127. Si no tienes suficiente dominio sobre él por este medio para estimular