parece haberle encontrado ningún sentido particular al segundo, pero tiene que haber un sentido en alguna parte. ¿Y ve la importancia? La casa del señor Redding desde donde se llamó por teléfono. La pistola del señor Redding. Todo para arrojar sospechas sobre el señor Redding”.
—Habría venido más al caso haber pasado la primera llamada desde su casa —objeté.
—Ah, pero eso ya lo he estado pensando. ¿Qué hacía el señor Redding casi todas las tardes? Iba a Old Hall a pintar a la señorita Protheroe. Y desde su cabaña iba en su motocicleta, pasando por la Puerta Norte. Ahora ya ve el sentido de que la llamada se hiciera desde allí. El asesino es alguien que no sabía lo del pleito ni que el señor Redding ya no iba a subir a Old Hall.