Era una mujer curiosa, una mujer de un encanto magnético muy fuerte. Yo mismo aborrecía la idea de relacionarla con el crimen de cualquier manera.
Algo en mi interior dijo: «¡No puede ser ella!».
¿Por qué?
Y un diablillo en mi cerebro respondió:
«Porque es una mujer muy hermosa y atractiva. Por eso».
Como diría la señorita Marple, hay mucho de naturaleza humana en todos nosotros.