teatro con su madre, hacia las doce y media más o menos, dijo que había olvidado algo arriba. Esperaron un buen rato por ella, pero no volvió a bajar. Al final la encontraron tendida, muerta, en el suelo de su camerino. Se había tragado algo por equivocación, alguna cosa espantosa de las que usan en los teatros. No sé qué era, pero contenía ácido prúsico o albayalde. Me figuro que sería ácido prúsico, pues parece haber muerto de forma instantánea.
—¡Harry, Harry, es terrible! —gritó el muchacho.
—Sí; es muy trágico, por supuesto, pero no debes dejar que te metan en el asunto. Veo en The Standard que tenía diecisiete años. Habría pensado que era casi más joven que eso. Parecía una niña tan pequeña y parecía saber tan poco de actuación. Dorian, no debes dejar que esto te afecte los nervios. Tienes que venir a cenar conmigo y luego nos pasaremos por la ópera. Es noche de Patti y todo el mundo estará allí. Puedes venir al palco de mi hermana. Tiene con ella a algunas mujeres elegantes.
“De modo que he asesinado a Sibyl Vane —dijo Dorian Gray, medio para sus adentros—, la he asesinado tan ciertamente como si le hubiera cortado el pequeño cuello con un cuchillo.
Sin embargo, las rosas no son menos hermosas por todo eso. Los pájaros cantan con la misma alegría en mi jardín. Y esta noche voy a cenar contigo, y luego iré a la ópera, y cenaré algo más tarde, supongo, en alguna parte.
¡Qué extraordinariamente dramática es la vida! Si hubiera leído todo esto en un libro, Harry, creo que habría llorado por ello. De algún modo, ahora que ha sucedido de verdad, y a mí, me parece demasiado maravillosa para las lágrimas.
Aquí está la primera carta de amor apasionado que he escrito en mi vida.