historia del mundo. La primera es la aparición de un nuevo medio para el arte, y la segunda es la aparición también de una nueva personalidad para el arte. Lo que la invención de la pintura al óleo fue para los venecianos, el rostro de Antínoo lo fue para la escultura griega tardía, y el rostro de Dorian Gray lo será algún día para mí. No es simplemente que pinte a partir de él, dibuje a partir de él, haga bocetos de él. Por supuesto, he hecho todo eso. Pero él es mucho más para mí que un modelo o alguien que posa.
No te diré que no estoy satisfecho con lo que he hecho de él, ni que su belleza es tal que el arte no puede expresarla. No hay nada que el arte no pueda expresar, y sé que la obra que he hecho, desde que conocí a Dorian Gray, es una buena obra, es la mejor obra de mi vida.
Pero de algún modo extraño —me pregunto si me comprenderás—, su personalidad me ha sugerido una manera completamente nueva en el arte, un modo de estilo totalmente nuevo. Veo las cosas de otra manera, pienso en ellas de otra manera. Ahora puedo recrear la vida de un modo que antes me estaba oculto.
«Un sueño de forma en días de pensamiento»—¿quién es el que dice eso? Lo olvido; pero eso es lo que Dorian Gray ha sido para mí.
La mera presencia visible de este muchacho —pues me parece poco más que un muchacho, aunque en realidad pasa de los veinte—, su mera presencia visible... ¡ah!, me pregunto si podrás comprender todo lo que eso significa. Inconscientemente define para mí las líneas de una nueva escuela, una escuela que ha de poseer toda la pasión del espíritu romántico, toda la perfección del espíritu griego. La armonía del alma y del cuerpo... ¡cuánto significa eso! Nosotros, en nuestra locura, hemos separado ambos y hemos inventado un realismo que es vulgar, un idealismo que está vacío.