Puede ser necesario señalar que por esterilización se entiende aquí, no la castración, sino, en el varón, la vasectomía (y una operación correspondiente en la mujer), una operación sencilla e inofensiva que no entraña mutilación real ni pérdida de capacidad alguna aparte de la de la procreación. Véase sobre este y otros puntos relacionados: Havelock Ellis, Studies in the Psychology of Sex, vol. VI, «Sex in Relation to Society», cap. xii.
El término «débil mental» puede utilizarse en general para abarcar todos los grados de debilidad mental. Sin embargo, si hablamos con un poco más de precisión, debemos reconocer tres grados principales de debilidad mental congénita: debilidad mental, en la cual, con cuidado y supervisión, es posible trabajar y ganarse el sustento; imbecilidad, en la cual el sujeto apenas es capaz de valerse por sí mismo y a veces solo tiene la inteligencia suficiente para ser travieso (el imbécil moral); e idiocia, el grado más profundo de todos, en el cual el sujeto no posee inteligencia ni capacidad para valerse por sí mismo. A veces se proponen clasificaciones más elaboradas. El método de Binet y Simon permite una medición bastante exacta de la debilidad mental.