Enfantin aguardaba con impaciencia la publicación de la Histoire de ma Vie de George Sand, esperando que por fin llegara la gran revelación, y volvió a desilusionarse. Pero antes de esto, Émile Barrault se había levantado y declarado que en Oriente, en la soledad del harem, "la femme libre" sería hallada en la persona de alguna odalisca. Se formó la "misión de la madre" y, con Barrault a la cabeza, partió hacia Constantinopla.
Todos iban vestidos de blanco en señal del voto de castidad que habían hecho antes de salir de París, y por el camino mendigaban en nombre de la Madre. Llegaron a Constantinopla y predicaron la fe de Saint-Simon a los turcos en francés. Pero "la femme libre" parecía tan lejana como siempre, y decidieron ir a Rotourma, en Oceanía, para establecer allí la religión de Saint-Simon y un Gobierno perfecto que pudiera servir de modelo a los Estados de Europa. Primero, sin embargo, sintieron el deber de asegurarse de que la Madre no se escondía en alguna parte de Rusia, por lo que fueron a Odesa, pero el gobernador, falto de simpatía, los echó rápidamente y, tras comprender que Rotourma quedaba bastante lejos, la misión se disolvió; la mayoría de los miembros se fueron a Egipto para reunirse con Enfantin, a quien los árabes, impresionados por su belleza, habían llamado Abu-l-dhunieh, el Padre del Mundo. (Este relato del movimiento se basa en el ofrecido por Maxime du Camp en sus Souvenirs Littéraires)