estaban dando a él. Era sabio y, sin embargo, en su naturaleza había fuerzas mayores que la sabiduría. Una de ellas era la fidelidad. No quería a Castor Gris; aun así, incluso frente a su voluntad y su ira, le era fiel. No podía evitarlo. Esta fidelidad era una cualidad de la arcilla que lo componía. Era la cualidad que poseía peculiarmente su especie; la cualidad que apartaba a su especie de todas las demás especies; la cualidad que ha permitido al lobo y al perro salvaje salir de los espacios abiertos y convertirse en compañeros del hombre.
Después de la paliza, Colmillo Blanco fue arrastrado de vuelta al fuerte. Pero esta vez Beauty Smith lo dejó atado con un palo.
Uno no renuncia fácilmente a un dios, y lo mismo pasaba con Colmillo Blanco. Castor Gris era su dios particular y, a pesar de la voluntad de Castor Gris, Colmillo Blanco seguía aferrado a él y no quería abandonarlo.
Castor Gris lo había traicionado y abandonado, pero eso no tuvo ningún efecto sobre él. No en vano se había entregado en cuerpo y alma a Castor Gris. No había habido reservas por parte de Colmillo Blanco, y el vínculo no iba a romperse fácilmente.