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nydus/White FangPublic
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III. El cachorro gris

como si fueran plantas; la química de la vida que los componía exigía la luz como una necesidad del ser; y sus pequeños cuerpos de títeres gateaban ciega y químicamente, como los zarcillos de una vid. Más adelante, cuando cada cual desarrolló individualidad y cobró conciencia personal de impulsos y deseos, la atracción de la luz aumentó. Siempre estaban gateando y desparramándose hacia ella, y siendo rechazados por su madre.

Fue de este modo como el osezno gris conoció otros atributos de su madre además de la lengua suave y consoladora.

En su insistente reptar hacia la luz, descubrió en ella una nariz que con un leve y seco empujón le administraba una reprimenda, y más tarde, una zarpa que lo aplastaba y lo hacía rodar una y otra vez con un golpe rápido y certero.

Así aprendió el dolor; y, además de eso, aprendió a evitar el dolor, primero, no incurriendo en el riesgo de sufrirlo; y segundo, cuando ya había incurrido en el riesgo, esquivándolo y retrocediendo.

Estas eran acciones conscientes, y constituían el resultado de sus primeras generalizaciones sobre el mundo. Antes de eso, se había retorcido automáticamente ante el dolor, así como había reptado automáticamente hacia la luz. Después de eso, se apartaba del dolor porque sabía que era dolor.

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