Estos eran capturados por los indios con ese propósito, y un combate entre Colmillo Blanco y un lobo siempre tenía garantizada una multitud. En una ocasión, consiguieron una hembra de lince completamente desarrollada, y esta vez Colmillo Blanco luchó por su vida. Su agilidad igualaba a la de él; su ferocidad equivalía a la suya; mientras que él luchaba solo con sus colmillos, ella lo hacía también con sus patas de afiladas garras.
Pero después del lince, cesaron todas las peleas para Colmillo Blanco. No había más animales con los cuales pelear, o al menos, no había ninguno considerado digno de pelear con él.
Así que permaneció en exhibición hasta la primavera, cuando un tal Tim Keenan, un crupier de faro, llegó a la región. Con él vino el primer bulldog que había pisado el Klondike. Que este perro y Colmillo Blanco se encontraran era inevitable, y durante una semana el combate anticipado fue el motor de la conversación en ciertos sectores del pueblo.