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nydus/White FangPublic
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III. El reinado del odio

Colmillo Blanco llegó a esperar con impaciencia la reunión de los hombres alrededor de su corral. Significaba una pelea; y esa era la única manera que se le concedía ahora de expresar la vida que llevaba dentro.

Atormentado, incitado al odio, lo mantenían prisionero de modo que no había otra forma de satisfacer ese odio excepto en las ocasiones en que su amo creía conveniente enfrentarle otro perro. Beauty Smith había calculado bien sus facultades, pues invariablemente resultaba vencedor.

  • Un día, tres perros fueron soltados contra él de manera sucesiva.
  • Otro día, un lobo adulto, recién capturado en el Salvaje, fue empujado a través de la puerta del corral.
  • Y todavía en otro día, dos perros se enfrentaron a él al mismo tiempo.

Esta fue su pelea más dura, y aunque al final mató a los dos, él mismo quedó medio muerto al hacerlo.

En el otoño del año, cuando las primeras nieves caían y el aguanieve flotaba en el río, Beauty Smith tomó pasaje para él y Colmillo Blanco en un vapor que remontaba el Yukón rumbo a Dawson. Colmillo Blanco se había ganado ya una reputación en el territorio. Como «el Lobo Luchador» era conocido de sobra y la jaula en la que lo retenían en la cubierta del vapor solía estar rodeada de hombres curiosos. Él se encolerizaba y les gruñía, o yacía en silencio y los estudiaba con un odio helado. > ¿Por qué no habría de odiarlos? Jamás se hizo esa pregunta. Solo conocía el odio y se perdía en la pasión del

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