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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto I

Las orillas del Purgatorio: Catón de Útica.

Para correr por mejores aguas alza las velas la pequeña nave de mi ingenio ahora, que deja atrás un mar tan cruel; y cantaré de aquel segundo reino en el cual el espíritu humano se purifica, y se vuelve digno de subir al cielo.

Mas resucite aquí la poesía muerta, oh, santas Musas, ya que vuestro soy, y Calíope un tanto aquí se alza, acompañando mi canto con aquel son con el que las desdichadas urracas sintieron el golpe tan grande, que perdieron la esperanza del perdón.

Dulce color del oriental zafiro, que se recogía en el aspecto sin nubes del aire puro, hasta el primer círculo, volvió a dar deleite a mis ojos tan pronto salí del aire muerto, que había llenado de tristeza mis ojos y mi pecho.

El bello planeta, que a amar incita, hacía sonréir a todo el oriente, velando a los Peces que iban en su escolta.

A la mano derecha me volví, y fijé la mente en el otro polo, y vi cuatro estrellas nunca antes vistas salvo por la gente primera. Parecía el cielo regocijarse con sus llamitas. ¡Oh, sitio septentrional y viudo, porque estás privado de verlas!

Cuando de su mirada me hube apartado, volviéndome un poco hacia el otro polo, allí donde el carro ya se había ocultado, vi junto a mí a un anciano solo, de tal reverencia digno en su semblante, que más no debe a un padre ningún hijo.

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