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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto XVIII

y el cuello vi de un águila delimitados por aquel fuego incrustado. Aquel que allí pinta no tiene guía alguno; mas Él se guía a sí mismo; y de Él es recordada aquella virtud que es forma para el nido. La otra beatitud, que parecía contenta al principio con florecer como un lirio en la m , con un leve movimiento siguió la impronta. ¡Oh estrella amable! ¡Qué y cuántas joyas me demostraron que toda nuestra justicia es efecto del cielo que engamas! Por eso ruego a la Mente, en la que tienen principio tu movimiento y tu virtud, que mire de dónde viene el humo que vicia tus rayos; ¡de modo que por segunda vez se muestre airada con la compra y la venta en el templo cuyos muros se hicieron con signos y martirios! ¡Oh milicia del cielo, a quien contemplo, rogad por aquellos que están sobre la tierra descarriados todos tras el mal ejemplo! Antaño era costumbre hacer la guerra con espadas; mas hoy se hace quitando aquí y allá el pan que el Padre piadoso a nadie niega. Mas tú, que escribes solo para borrar, ¡piensa que Pedro y Pablo, que por esta viña que echas a perder murieron, siguen vivos! Bien puedes decir: «Tan firme es mi deseo hacia aquel que quiso vivir solo, y por una danza fue llevado al martirio, que no conozco al Pescador ni a Pablo».

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