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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto XV

Tan pronto como el alma hubo tornado a las cosas externas que son ciertas, conocí mis errores, que no eran falsos.

Mi Guía, que me vio comportarme como el que de la sombra del sueño se levanta, exclamó: «¿Qué tienes, que no puedes tenerte en pie, sino que has venido más de media legua velando los ojos y con las piernas trabadas, a la manera de quien el vino o el sopor domina?».

«Oh mi dulce Padre, si me escuchas, te diré —le respondí— lo que me apareció cuando así me flaqueaban las piernas».

Y él: «Si tuvieses cien máscaras en el rostro, no me estarían ocultos tus pensamientos, por pequeños que fuesen. Lo que has visto fue para que no dejes de abrir tu corazón a las aguas de la paz, que brotan de la fuente eterna. No pregunté "¿Qué tienes?" como aquel que solo mira con los ojos que no ven cuando el cuerpo yace desprovisto del alma, sino para dar vigor a tus pies; así conviene aguijonear a los perezosos tardos en usar su vigilia cuando esta retorna».

Pasamos, escrutando en la penumbra al frente cuanto alcanzaba la vista contra los rayos serotinos y lúcidos; ¡y he aquí que, poco a poco, un humo se acercaba hacia nosotros, sombrío como la noche, ni había lugar donde ocultarse de él! Esto a nuestros ojos y al aire puro nos privó.

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