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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto XV

se hará, por tus buenas obras, tu enemigo; y es justo; pues entre los agrios serbaos mal le conviene al higo dulce dar fruto. La vieja fama en el mundo los pregona ciegos; un pueblo avaricioso, envidioso, soberbio; cuídate de limpiarte de sus costumbres. Tu fortuna tanto honor te reserva, que una y otra parte tendrán hambre de ti; mas lejos del chivo estará la hierba. Su camada que se hagan las bestias fiesolanas de sí mismas, y no toquen la planta, si alguna aún sobre su muladar brota, en la que aún pueda revivir la consagrada semilla de aquellos romanos, que allí quedaron cuando el nido de tanta maldad se convirtió».

«Si mi ruego por entero se cumpliera», le respondí yo, «aún no estarías desterrado de la naturaleza humana; pues tengo fija en la mente, y me conmueve ahora el corazón, la imagen querida y buena paterna de ti, cuando en el mundo, hora tras hora, me enseñabas cómo el hombre se hace eterno; y cuánta gratitud siento, mientras viva conviene que en mis palabras se reconozca.

Lo que narras de mi curso lo escribo, y lo guardo para glosarlo con otro texto una Dama que sabrá hacerlo, si a ella llego. Tan solo esto quiero manifestarte: con tal que mi conciencia no me reprenda, a cualquier Fortuna estoy dispuesto.

Tal prenda no es nueva para mis oídos; así que gire Fortuna su rueda como le plazca, y el villano su azadón».

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