Ya se inclinaba a abrazar los pies de mi Maestro; pero él le dijo:
«Hermano, no lo hagas; porque sombra eres, y a una sombra contemplas».
Y él levantándose:
«Ahora puedes comprender la magnitud del amor que hacia ti me enciende, cuando olvido nuestra vanidad, tratando a una sombra como a algo sustancial».