ciudad. Mas convenía que a la piedra mutilada que guarda el puente, Florencia le entregara una víctima en su última hora de paz. Con todas estas familias, y otras con ellas, vi a Florencia en tan gran reposo que no tenía motivo por el cual llorar; con todas estas familias tan justa y gloriosa vi a su gente, que el lirio jamás sobre la lanza se puso invertido, ni por divisiones fue vuelto bermejo».
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Canto XVI
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