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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto X

Ahora, si guías el ojo de tu mente de luz en luz siguiendo mi alabanza, con sed ya del octavo aguardas. Viendo todo bien en él se exalta el alma santa, que al mundo falaz hace manifiesto a quien bien escucha; el cuerpo de donde fue cazada yace abajo en Cieldauro, y del martirio y del destierro vino a esta paz. Mira más allá flamear el ardiente aliento de Isidoro, de Beda y de Ricardo que en la contemplación fue más que hombre. Este, de quien a mí vuelve tu mirada, es la luz de un espíritu a quien en sus graves meditaciones la muerte le pareció lenta. Es la luz eterna de Sigerio, que, leyendo lecciones en la Calle de la Paja, silogizó verdades invidiosas”. Luego, como un reloj que nos llama a la hora en que la Esposa de Dios se levanta con maitines a su Esposo para que la ame, donde una parte tira y empuja a la otra, ¡Tín, tín!, resonando con tan dulce nota, que hinche de amor el espíritu bien dispuesto, así vi la rueda gloriosa moverse en torno, y rendir voz a voz, en modulación y dulzura que no puede ser comprendida, salvo allí donde el gozo se hace eterno.

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