CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Divine ComedyPublic
EspañolEnglish
Página 323 de 404
Table of Contents

Canto XI

Santo Tomás de Aquino relata la vida de San Francisco.

¡Oh, insensata cura de los mortales, cuán deficientes son los silogismos que te hacen aletear en vuelo descendiente! Uno tras leyes y otro a los aforismos iba, y uno siguiendo el sacerdocio, y otro a reinar por fuerza o sofisma, y uno en hurto, y otro en asuntos de estado, uno en los placeres de la carne envuelto se fatigaba, otro se entregaba al ocio; cuando yo, libre de todas estas cosas, ¡con Beatriz allí arriba en los cielos con tan gran gloria fui recibido! Cuando cada uno hubo vuelto a aquel punto dentro del círculo donde estaba antes, se quedó como en un candelero una vela; y de dentro del fulgor que primero me había hablado, oí comenzar sonriendo mientras más luminoso se hacía: «Así como en su rayo me enciendo, así, mirando en la Luz Eterna, la causa de tus pensamientos comprendo. Dudas, y quieres que vuelva a cernir en lenguaje tan amplio y tan abierto mi discurso, que a tu sentido sea llano, donde antes dije: "donde bien se engorda", y donde dije: "allí nunca nació un segundo"; y aquí es menester que distingamos bien. La Providencia, que gobierna al mundo con consejo, en el que toda visión creada es vencida antes de llegar al fondo, (para que hacia su propio Amado pudiese ir la esposa de Aquel que, dando un fuerte grito, la esposó con su sangre consagrada, segura de sí y a Él más fiel), dos Príncipes ordenó en su provecho, que a uno y otro lado fuesen su guía. El uno fue todo angélico en ardor; el otro por su sabiduría sobre la tierra fue un esplendor de luz querúbica. De uno hablaré, pues de ambos se habla al alabar a uno, cualquiera que se tome, porque a un mismo fin laboraron.

323