El octavo círculo: Malebolge—Los fraudulentos—La primera fosa: rufianes y seductores—Venedico Caccianimico—Jasón—La segunda fosa: los aduladores—Alessio Interminelli—Tais.
Hay un lugar en el Infierno llamado Malebolge, de piedra pura y de color de hierro, como el círculo que lo rodea.
Justo en medio del campo maligno bosteza un pozo amplísimo y profundo, cuya estructura relatará su sitio.
Redondo es, pues, el recinto que queda entre el pozo y el pie de la alta y dura ribera, y tiene su fondo dividido en diez valles.
Así como donde para la protección de los muros muchos y muchos fosos rodean los castillos, la parte en que se hallan forma una figura, exactamente tal imagen presentaban aquellos; y como en tales fortalezas desde sus puertas hasta el ribazo exterior hay puentecillos, así desde la base del precipicio salientes peñas cruzaban diques y fosos, hasta el pozo que los corta y los une.
Dentro de este lugar, sacudidos de las espaldas de Gerión, nos hallamos; y el Poeta siguió a la izquierda, y yo tras él avancé.
Sobre mi diestra vi nueva congoja, nuevos tormentos y nuevos verdugos, de los que estaba la primera fosa repleta. Abajo, en el fondo, estaban los pecadores desnudos; de este lado del medio venían hacia nosotros, y del otro, con nosotros, pero a pasos más largos; tal como los romanos, debido a la gran multitud, el año del Jubileo, sobre el puente, han elegido un modo para hacer pasar a la gente;