Sale Jerry
Había una multitud alrededor del First National Bank. Nos abrimos paso a empujones hasta la puerta, donde encontramos a McGraw de cara amargada.
“Eran seis, con máscaras”, le informó al jefe mientras entrábamos.
- “Dieron el golpe como a las dos y media.
- Cinco de ellos se largaron bien limpios con el botín.
- El sereno de aquí abatió a uno, Jerry Hooper. Está allá en el banco, frío.
- Tenemos los caminos bloqueados y envié telegramas a la redonda, si es que no es muy tarde.
- Lo último que se supo de ellos fue cuando doblaron hacia la calle King, en un Lincoln negro”.
Fuimos a ver al Jerry muerto, que yacía en uno de los bancos del vestíbulo con una bata marrón por encima. La bala le había entrado por debajo del omóplato izquierdo.
El vigilante del banco, un viejecito de aspecto inofensivo, sacó pecho y nos lo contó:
“No había manera de hacer nada al principio. Entraron antes de que nadie supiera nada. Y a ver si no trabajaban rápido. De cabo a rabo, alzándolo todo. Ya no había forma de hacer nada entonces. Pero me dije: «Muy bien, muchachitos, ahora se están saliendo con la suya, pero esperen a que intenten largarse»”.