Me llamó maldito traidor de no sé qué categoría, a quien no le importaba lo que le pasara a ella con tal de que su trabajo sucio estuviera hecho.
Fui hasta la calle Painter. El 1622 era una casa de ladrillo rojo con un garaje bajo el porche delantero.
A una manzana de distancia encontré a Dick Foley en un Buick de alquiler sin chófer. Subí a su lado y le pregunté:
¿Qué se cuenta?
“Lugar dos. Salida tres treinta, de la oficina a lo de Willsson. Mickey. Cinco. Casa. Ocupado. Conservé la planta. Libre tres, siete. Nada aún.”
Eso se suponía que debía informarme que había recogido a Lew Yard a las dos de la tarde del día anterior;
- habíalo vigilado de cerca hasta lo de Willsson a las tres y media, donde Mickey había seguido los pasos de Pete;
- había seguido a Yard al marcharse a las cinco, hasta su residencia;
- había visto a gente entrar y salir de la casa, pero no había vigilado a ninguno de ellos;
- había vigilado la casa hasta las tres de esta madrugada, y había regresado al trabajo a las siete;
- y desde entonces no había visto entrar ni salir a nadie.
—Tendrás que dejar esto y montar vigilancia en lo de Willsson —dije—. Me he enterado de que Whisper Thaler se oculta allí, y me gustaría que lo vigilaran de cerca hasta que me decida si lo entrego a Noonan o no.
Dick asintió y puso en marcha el motor, que rugió con fuerza. Salí y regresé al hotel.
Había un telegrama del Viejo: