El decimoséptimo asesinato
Soñé que estaba sentado en un banco, en Baltimore, frente a la fuente que caía en Harlem Park, junto a una mujer que llevaba velo. Había venido allí con ella. Era alguien a quien conocía bien. Pero de repente había olvidado quién era. No podía verle su rostro debido al largo velo negro.
Pensé que si le decía algo reconocería su voz cuando me respondiera. Pero me daba mucha vergüenza y tardé un buen rato en encontrar algo que decir. Por fin le pregunté si conocía a un hombre llamado Carroll T. Harris.
Ella me contestó, pero el rugido y el rumor de la fuente que caía ahogaron su voz y no pude oír nada.
Los camiones de bomberos salieron por Edmondson Avenue. Ella me dejó para correr tras ellos. Mientras corría gritaba: «¡Fuego! ¡Fuego!». Reconocí su voz entonces y supe quién era, y supe que era alguien importante para mí. Corrí tras ella, pero era demasiado tarde. Ella y los camiones de bomberos se habían ido.
Caminé por las calles buscándola, la mitad de las calles de los Estados Unidos, Gay Street y Mount Royal Avenue en Baltimore, Colfax Avenue en Denver, Aetna Road y St. Clair Avenue en Cleveland, McKinney Avenue en Dallas, las calles Lemartine y Cornell y Amory en Boston, Berry Boulevard en Louisville, Lexington Avenue en Nueva York, hasta que llegué a Victoria Street en Jacksonville, donde volví a oír su voz, aunque todavía no podía verla.