CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/IvanhoePublic
EspañolEnglish
Page 162 of 712
Table of Contents

IX

—In the midst was seen A lady of a more majestic mien, By stature and by beauty mark’d their sovereign Queen.

And as in beauty she surpass’d the choir, So nobler than the rest was her attire; A crown of ruddy gold enclosed her brow, Plain without pomp, and rich without a show; A branch of Agnus Castus in her hand, She bore aloft her symbol of command.

William de Wyvil y Stephen de Martival, los mariscales del campo, fueron los primeros en ofrecer sus felicitaciones al vencedor, rogándole, al mismo tiempo, que permitiera que le desataran el yelmo, o al menos que alzara la visera antes de conducirlo a recibir el premio del torneo del día de manos del príncipe Juan. El Caballero Desheredado, con toda cortesía caballeresca, declinó su petición, alegando que no podía en ese momento permitir que su rostro fuera visto, por razones que ya había expuesto a los heraldos cuando entró en la lista. Los mariscales quedaron perfectamente satisfechos con esta respuesta; pues entre los frecuentes y caprichosos votos con los que los caballeros solían obligarse en los días de la caballería, no había ninguno más común que aquellos mediante los cuales se comprometían a permanecer incógnitos durante un cierto tiempo, o hasta que se consumara alguna aventura particular. Los mariscales, por lo tanto, no insistieron más en el misterio del Caballero Desheredado, sino que, anunciando al príncipe Juan el deseo del vencedor de permanecer desconocido, le pidieron permiso para

162