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XXXVI

—Las leyes de Inglaterra —interrumpió Beaumanoir—, permiten y ordenan a cada juez ejecutar justicia dentro de su propia jurisdicción. El barón más insignificante puede arrestar, juzgar y condenar a una bruja hallada en sus propios dominios. ¿Y se le va a negar ese poder al Gran Maestre del Temple dentro de una receptoría de su Orden?⁠—¡No!⁠—juzgaremos y condenaremos. La bruja será arrancada de la tierra, y la maldad de esta le será perdonada. Preparad el salón del castillo para el juicio de la hechicera.

Albert Malvoisin hizo una reverencia y se retiró⁠—no para dar instrucciones sobre la preparación del salón, sino para buscar a Brian de Bois-Guilbert y comunicarle cómo era probable que terminaran las cosas. No tardó en encontrarlo, echando chispas de indignación por un nuevo rechazo que había sufrido de parte de la hermosa judía. —¡La insensata —dijo—, la ingrata, que desdeña aquel que, entre sangre y llamas, le habría salvado la vida a riesgo de la propia! ¡Por el cielo, Malvoisin! Me quedé hasta que el techo y los maderos crujieron y se derrumbaron a mi alrededor. Fui el blanco de cien flechas; repiqueteaban en mi armadura como granizo contra un ventanal con celosías, y el único uso que hice de mi escudo fue para protegerla. ¡Esto soporté por ella; y ahora la obstinada muchacha me echa en cara que no la dejara perecer, y me niega no solo la más mínima muestra de gratitud, sino incluso la más lejana esperanza de que llegue jamás a conceder alguna! ¡El demonio que poseía a su raza con obstinación ha concentrado toda su fuerza en su sola persona!

—¡Válgame el diablo —dijo el Preceptor—, creo que los dos estabais poseídos! ¿Cuántas veces os he predicado la cautela, si no la continencia? ¿No os dije que se podían encontrar suficientes y dispuestas doncellas cristianas, que habrían tenido por pecado negarle a un caballero tan valiente le don d’amoureux merci, y fuisteis a anclar vuestro afecto en una judía testaruda y obstinada! ¡Por la misa, creo que el viejo Lucas Beaumanoir acierta cuando sostiene que os ha echado un mal de ojo!

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