CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 267 of 712
Table of Contents

XVI

—Podéis llamarme —respondió el ermitaño—, el Clérigo de Copmanhurst, pues así se me llama por estas tierras. Añaden, es verdad, el epíteto de «santo», mas yo no me detengo en eso, por considerarme indigno de tal apelativo. Y ahora, valiente caballero, ¿puedo pediros el nombre de mi honorable huésped?

—En verdad —dijo el caballero—, Santo Clérigo de Copmanhurst, los hombres me llaman por estos lares el Caballero Negro; y muchos, señor, añaden el epíteto de Holgazán, con el cual no tengo la menor ambición de ser distinguido.

El ermitaño apenas pudo reprimir una sonrisa ante la respuesta de su huésped.

—Ya veo —dijo—, señor Caballero Perezoso, que eres hombre de prudencia y de consejo; y además, veo que mi pobre comida monástica no te agrada, acostumbrado, tal vez, como has estado, a la licencia de las cortes y de los campamentos, y a los lujos de las ciudades; y ahora caigo en la cuenta, señor Zángano, de que cuando el caritativo guardián de este sendero forestal dejó esos perros para mi protección, y también esos haces de forraje, me dejó asimismo un poco de alimento que, al no ser

267