príncipe Juan. La mayoría de ellos consintió en asistir a la reunión propuesta en York, con el propósito de hacer los arreglos generales para colocar la corona sobre la cabeza del príncipe Juan.
Era ya tarde por la noche cuando, rendido y exhausto por sus múltiples fatigas, aunque complacido con el resultado, Fitzurse, al regresar al castillo de Ashby, se encontró con De Bracy, quien se había cambiado sus ropas de banquete por una casaca corta de color verde, con calzas de la misma tela y color, un gorro o casco de cuero, una espada corta, un cuerno colgado al hombro, un arco largo en la mano y un atado de flechas metido en el cinturón.
Si Fitzurse se hubiera encontrado con esta figura en una dependencia exterior, la habría pasado por alto sin prestarle atención, tomándola por uno de los yeomen de la guardia; pero al hallarlo en el zaguán interior, lo miró con mayor atención y reconoció al caballero normando ataviado con el traje de un yeoman inglés.