—dijo Fitzurse—, aunque el Prior o tú habéis hecho algunas singulares alteraciones en la fecha y en las circunstancias.
—Te digo —dijo De Bracy—, que pienso procurarme una esposa a la manera de la tribu de Benjamín; lo que equivale a decir que, con este mismo equipo, caeré sobre esa manada de bueyes sajones que esta noche ha abandonado el castillo, y le arrebataré la hermosa Rowena.
—¿Estás loco, De Bracy? —dijo Fitzurse—. Piensa que, aunque los hombres sean sajones, son ricos y poderosos, y sus compatriotas los miran con tanto más respeto cuanto que la riqueza y el honor son el destino de pocos de ascendencia sajona.
—Y no debe pertenecer a nadie —dijo De Bracy—; la obra de la Conquista debe ser completada.
—Este no es el momento para ello al menos —dijo Fitzurse—; la crisis que se avecina hace que el favor de la multitud sea indispensable, y el príncipe Juan no puede negarle justicia a cualquiera que agravie a sus favoritos.