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XX

Una banda de villanos, disfrazados de hombres mejores que ellos, se han apoderado de la persona de un noble inglés llamado Cedric el Sajon, junto con su pupila y su amigo Athelstane de Coningsburgh, y los han transportado a un castillo en este bosque llamado Torquilstone. Te pido, como buen caballero y buen inglés, ¿quieres ayudar en su rescate?

—Estoy obligado por mi voto a hacerlo —respondió el caballero—; mas de buen grado sabría quién es usted, que solicita mi ayuda en nombre de ellos.

—Soy —dijo el montero—, un hombre sin nombre; pero soy amigo de mi país y de los amigos de mi país. Con esta presentación mía debéis por ahora daros por satisfecho, tanto más cuanto que vos mismo deseáis continuar desconocido. Creed, sin embargo, que mi palabra, una vez empeñada, es tan inviolable como si llevara espuelas de oro.

—De muy buena gana lo creo —dijo el caballero—; estoy acostumbrado a estudiar los semblantes humanos, y puedo leer en el tuyo honradez y resolución. Por lo tanto, no te haré más preguntas, sino que te ayudaré a poner en libertad a estos cautivos oprimidos; hecho lo cual, confío en que nos separaremos con mejor conocimiento mutuo y muy satisfechos el uno del otro.

—Así pues —dijo Wamba a Gurth, pues el fraile ya estaba completamente preparado, y el Bufón, habiéndose acercado al otro lado de la choza, había escuchado el final de la conversación—: ¿así que tenemos un nuevo aliado? Confío en que el valor del caballero sea de mejor metal que la religión del ermitaño o la honradez del labrador; porque este Locksley tiene trazas de furtivo de nacimiento, y el clérigo, de recio hipócrita.

—Callate, Wamba —dijo Gurth—; puede ser todo como supones; mas, aun cuando el diablo cornudo se levantase y me ofreciera su ayuda para poner en libertad a Cedric y a la lady Rowena, mucho temo que no

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