La conversación fue interrumpida aquí por la entrada del paje del portero, quien anunció que había un forastero en la puerta, que suplicaba admisión y hospitalidad.
—Dejadle entrar —dijo Cedric—, sea quien o fuere; una noche como la que ruge ahí fuera obliga incluso a los animales salvajes a juntarse con los mansos, y a buscar la protección del hombre, su enemigo mortal, antes que perecer a manos de los elementos. Que se atienda a sus necesidades con todo esmero;ocúpate de ello, Oswald.
Y el mayordomo salió del salón del banquete para ver que se cumplieran las órdenes de su patrón.