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nydus/To the LighthousePublic
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XVII

cuando él hablaba; uno no sentía entonces, quiera el cielo que no notes lo poco que me importa, porque a uno sí le importaba.

Luego, al comprender que era porque lo admiraba tanto que estaba esperando a que él hablara, sintió como si alguien le hubiera estado alabando a su marido y al matrimonio de ambos, y se encendió de pies a cabeza sin darse cuenta de que era ella misma quien lo había alabado. Lo miró pensando encontrar esto reflejado en su rostro; él luciría magnífico.⁠ ⁠… ¡Pero en absoluto! Estaba haciendo muecas, fruncía el ceño y se ponía colorado de cólera. ¿A qué se debía aquello por Dios?, se preguntó. ¿Qué le pasaba? Tan solo que el pobre viejo Augustus había pedido otro plato de sopa; eso era todo. Era inconcebible, era detestable (así se lo indicó con gestos a través de la mesa) que Augustus estuviera empezando la sopa de nuevo. Le repugnaba que la gente comiera cuando él ya había terminado.

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