Impaciente, desesperado, aunque reacio a marchar (pues la belleza ofrece sus reclamos, tiene sus consuelos), recorrer la playa era imposible; la contemplación resultaba insoportable; el espejo se había roto.
[El señor Carmichael publicó un poemario aquella primavera, el cual tuvo un éxito inesperado. La guerra, decía la gente, había reavivado su interés por la poesía.]