mucho énfasis) de mantequilla de verdad y leche limpia. Hablando con fervor y elocuencia, describió la iniquidad del sistema lechero inglés y en qué estado se entregaba la leche en la puerta, y estaba a punto de probar sus acusaciones, pues había investigado el asunto, cuando alrededor de toda la mesa, empezando por Andrew en el medio, como un fuego que salta de matorral en matorral de aulaga, sus hijos se rieron; su esposo se rió; se rieron de ella, cercada por el fuego, y se vio obligada a bajar la cresta, desmontar sus baterías y replicar únicamente mostrando la burla y el ridículo de la mesa al señor Bankes como un ejemplo de lo que uno sufría si atacaba los prejuicios del público británico.
A propósito, sin embargo, pues tenía en mente que Lily, la cual la había ayudado con el señor Tansley, estaba excluida de todo, la eximió del resto; dijo: «Lily de cualquier modo está de acuerdo conmigo», y así la atrajo, un poco alterada, un poco desconcertada. (Pues estaba pensando en el amor.)