“¡Qué infatuación tan detestable fue la que me condujo hasta aquí! ¡Por qué soporto pacientemente estos horribles insultos! Mis ofensas existen solo en vuestra propia imaginación enfermiza: estáis aliados con el traidor que atentó contra mi vida: habéis jurado la destrucción de mi paz y de mi honor. ¡Merezco la infamia por escuchar calumnias tan viles!”
These words were heard by Pleyel without visible resentment. His countenance relapsed into its former gloom; but he did not even look at me. The ideas which had given place to my angry emotions returned, and once more melted me into tears.
“O!” I exclaimed, in a voice broken by sobs, “what a task is mine! Compelled to hearken to charges which I feel to be false, but which I know to be believed by him that utters them; believed too not without evidence, which, though fallacious, is not unplausible.
“Vine aquí no a confesar, sino a vindicarme. Conozco la fuente de vuestras opiniones. Wieland me ha informado sobre qué se fundamentan vuestras sospechas. Alimentáis estas sospechas como si fuesen certezas; el tenor de mi vida, de todas mis conversaciones y cartas, no me ofrece ninguna seguridad; cada sentimiento que mi lengua y mi pluma han expresado da testimonio de la rectitud de mi mente; pero este testimonio es rechazado. Se me condena como brutalmente licencioso: se me clasifica entre los estúpida y sordidamente malvados.
—¿Y dónde están las pruebas que deben justificar una acusación tan infame y tan improbable? Ha oído por casualidad una conversación a medianoche. Voces han llegado a sus oídos, en las que cree haber reconocido la mía y la de un bellaco descubierto. No se permitió que los sentimientos expresados pesaran más que el parecido casual o concertado de las voces. Sentimientos contrarios a todos aquellos cuya influencia mi vida anterior había atestiguado, que