Codal
nydus/WielandPublic
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XX

El recuerdo de este hecho condujo mis pensamientos por un nuevo cauce.

La malignidad de aquella influencia que dominaba a mi hermano no había sido hasta entonces objeto de duda. Su esposa y sus hijos habían sido destruidos; habían expirado en la agonía y el miedo; mas ¿era indudablemente seguro que su asesino fuese un criminal?

Había sido absuelto en el tribunal de su propia conciencia; su comportamiento en el juicio y desde entonces me había sido fielmente transmitido; las apariencias eran constantes; ni por un momento dejó a un lado la majestad de la virtud; repelió todas las invectivas apelando a la divinidad y al tenor de su vida pasada; sin duda había verdad en esta apelación: nada que no fuera un mandato del cielo habría podido regir su voluntad, y nada sino la prueba infalible de la aprobación divina podría sostener su mente en su actual elevación.

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