Codal
nydus/WielandPublic
Página 66 de 334
Table of Contents

Capítulo V

otros enemigos además de a mí. Cuando me hayáis vencido, vuestra fatiga apenas habrá comenzado. Ahí están mi hermana y mi esposa, con las que os quedará por sostener la lid. Y creedme, son adversarias a las que toda vuestra fuerza y vuestra astucia jamás doblegarán». Insinué que ellas se moldearían a su voluntad: que Catharine consideraría la obediencia su deber. Él respondió con cierta presteza: «Os equivocáis. Su aquiescencia es indispensable. No es mi costumbre exigir sacrificios de esta índole. Vivo para ser su protector y amigo, y no su tirano y enemigo. Si mi esposa juzgara que su felicidad, y la de sus hijos, se atiende mejor permaneciendo donde está, aquí permanecerá». «Pero —le dije—, cuando ella conozca vuestro deseo, ¿no se someterá a él?». Antes de que mi amigo tuviera tiempo de responder a esta pregunta, se oyó clara y distintamente una negativa procedente de otra parte. No venía de un lado ni del otro, ni de delante de nosotros ni de detrás. ¿De dónde venía entonces? ¿Por qué órganos fue articulada?

66