Mi asombro se veía despertado por lo inescrutable de la causa, pero mi asombro no estaba mezclado con tristeza ni con miedo. Hizo nacer en mí una solemnidad estremecedora y no desagradable. Semejantes a estas fueron las sensaciones producidas por la reciente aventura.
Pero su efecto sobre la imaginación de mi hermano era lo que más importaba. Todo lo deseable era que él lo contemplara con indiferencia. El peor efecto que podía derivarse no era, en verdad, muy temible. Sin embargo, no soportaba pensar que sus sentidos fueran víctimas de semejante engaño. Ello delataba un estado enfermizo de su organismo, que podría manifestarse en el futuro con síntomas más peligrosos. La voluntad es el instrumento del entendimiento, el cual debe moldear sus conclusiones a partir de los avisos de los sentidos. Si los sentidos están depravados, es imposible calcular los males que pueden derivarse de las deducciones consecuentes del entendimiento.
Dije que este hombre es de un carácter ferviente y melancólico. > Aquellas ideas que en otros son casuales u oscuras, que se albergan en momentos de abstracción y soledad, y que escapan fácilmente cuando la escena