Codal
nydus/WielandPublic
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XVI

que se había esforzado por ocultarse? ¿Acaso al apagar la luz buscaba esconderse, o pretendía tan solo hacer que mis pasos imprudentes tropezaran? ¿Sin embargo, no era más probable que deseara mi ausencia al fomentar así la suposición de que la casa estaba deshabitada? Vería a este hombre a pesar de todos los impedimentos; antes de morir, vería su rostro y lo convocaría al arrepentimiento y al castigo; sin importar a qué precio se comprara semejante encuentro. La reputación y la vida podían sermé arrebatadas por otro, pero mi rectitud y mi honor estaban bajo mi propio cuidado, y a salvo.

Me dirigí al pie de la escalera. En semejante crisis, es de suponer que mis pensamientos no estaban en libertad de vagar; sin embargo, imágenes vagas acudieron a mi mente sobre la misteriosa intervención de la que había sido testigo la noche anterior.

Mi situación actual no era muy distinta; y, si mi ángel no estaba cansado de infructuosos esfuerzos por salvarme, ¿no cabía esperar una nueva advertencia? ¿Quién podría decir si su silencio se debía a la ausencia de peligro o a su propia ausencia?

En este estado de ánimo, no es de extrañar que un frío escalofriante se me metiera por las venas; que mi pausa se prolongara; y que lanzara una temerosa mirada hacia atrás.

¡Ay de mí! Mi corazón desfallece y mis dedos están enervados; mis ideas son vívidas, pero mi lenguaje es débil: ahora sé lo que es albergar sentimientos incomunicables.

La cadena de sucesos posteriores desfila por mi mente y, al enlazarse con los que la precedieron, despiertan por turnos agonías y me sumen en la desesperanza.

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