CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Sailing Alone Around the WorldPublic
Página 110 de 252
Table of Contents

IX. Reparación de las velas del Spray

manos de las que las colocaron allí las había conocido yo, muchas manos hoy inertes. El aire de depresión flotaba en el lugar, y me apresuré a regresar al balandro para sumirme de nuevo en el olvido del viaje.

Temprano a la mañana siguiente salí de la bahía Borgia y, frente al cabo Quod, donde el viento amainó, amarré el balandro con algas a veinte brazas de profundidad y lo mantuve allí unas pocas horas contra una corriente de tres nudos.

Aquella noche eché ancla en la caleta Langara, unas pocas millas más adelante, donde al día siguiente descubrí restos y mercancías arrojados por el mar.

Trabajé todo el día entonces, rescatando y transportando en bote un cargamento hacia el balandro. El grueso de la mercancía era sebo en barricas y en trozos de los cuales las barricas se habían deshecho; y, empotrado entre las algas, había un barril de vino, que también remolqué hasta el costado.

Lo izé todo a bordo con las drizas de cruz, que llevé hasta el molinete. El peso de algunas de las barricas superaba ligeramente las ochocientas libras.

110