construcción del Spray.
Mi barco también se encontraba en mejor estado que cuando había zarpado de Boston en su larga travesía. Seguía estando tan sano como una nuez y tan estanco como el mejor barco a flote. ¡No hacía ni una gota de agua, ni una sola gota! La bomba, que apenas se había usado antes de llegar a Australia, no se había vuelto a montar en absoluto desde entonces.
El primer nombre en el libro de visitantes del Spray en el puerto base fue escrito por quien siempre decía: «El Spray regresará».
El Spray no quedó del todo satisfecho hasta que lo llevé navegando hasta su lugar de nacimiento, Fairhaven, Massachusetts, un poco más adelante. Yo mismo tenía el deseo de regresar al lugar de los propios comienzos desde donde, como he dicho, había renovado mi juventud.
Así que el 3 de julio, con viento favorable, dio un hermoso paseo bailando por la costa y remontó el río Acushnet hasta Fairhaven, donde lo amarré al pilote de cedro hincado en la orilla para retenerlo cuando fue botado. No podía acercarlo más a casa.