puerta, la cual estaba pintada de verde. Delante de esta suntuosa entrada había un asta de bandera all ataunto, y cerca de ella un elegante ballenero pintado de rojo y azul, el deleite de la vejez del rey.
Por supuesto, hice una peregrinación al viejo mirador en la cima de la montaña, donde Selkirk pasó muchos días oteando la distancia en busca del barco que al fin llegó. De una placa fijada en la pared de la roca copié estas palabras, inscritas en mayúsculas árabes:
En memoria de Alexander Selkirk, marino,
Natural de Largo, en el condado de Fife, Escocia, quien vivió en esta isla en total soledad durante cuatro años y cuatro meses. Fue desembarcado de la galera Cinque Ports, de 96 toneladas y 18 cañones, en el año del Señor de 1704, y rescatado en el corsario Duke, el 12 de febrero de 1709. Murió siendo teniente del bergantín de su majestad Weymouth, en el año del Señor de 1723, a los 47 años de edad. Esta placa fue erigida cerca del apostadero de observación de Selkirk por el comodoro Powell y los oficiales del buque de su majestad Topaze, en el año del Señor de 1868.
La cueva en la que habitó Selkirk mientras estuvo en la isla se encuentra al fondo de la bahía llamada ahora bahía Robinson Crusoe.
Está situada alrededor de un cabo escarpado, al oeste del fondeadero y desembarcadero actuales. Los barcos han fondeado allí, pero ofrece un refugio muy mediocre.
Ambos fondeaderos están expuestos a los vientos del norte que, sin embargo, no llegan con mucha violencia. Como el fondo de agarre es bueno en la bahía mencionada en primer lugar, hacia el este, el fondeadero allí puede considerarse seguro, aunque la resaca a veces lo convierta en un lugar difícil para fondear.