vieja melodía que tararear mientras rehacía toda la ruta, bordejando como antes. Ni treinta horas al timón, en medio de una tormenta, supusieron un esfuerzo excesivo para mi resistencia humana, y echar mano a los remos para entrar o salir de puerto en plena calma no era una experiencia extraña para la tripulación de la Spray. Los días transcurrieron felices para mí por dondequiera que navegara mi barco.
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Líneas y plano de velamen del *Spray*
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