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nydus/Sailing Alone Around the WorldPublic
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XIX. En la isla del exilio de Napoleón

hicieron con muchísimo gusto, y allí cayó en manos de un escocés excelente, con las de perder de que jamás lograra escapar. > Estaba destinado a navegar una vez más hacia las profundidades de la soledad, pero estas experiencias no tuvieron ningún efecto negativo en mí; por el contrario, un espíritu de caridad y aun de benevolencia se fortaleció en mi naturaleza a través de las meditaciones de estas horas supremas

En la soledad de la sombría región en torno al cabo de Hornos, no me hallaba con ánimo de quitar ninguna vida en el mundo, excepto en defensa propia, y a medida que navegaba este rasgo del carácter ermitaño fue creciendo hasta que la mera mención de matar animales para comer me resultaba repugnante.

Por mucho que después haya podido disfrutar de un guiso de pollo en Samoa, un nuevo yo se rebelaba ante la idea, sugerida allí, de llevar pollos para ser sacrificados para mi mesa durante la travesía, y la señora Stevenson, al escuchar mi protesta, convino conmigo en que matar a los compañeros de mi viaje y comérselos equivaldría en verdad a poco menos que un asesinato y al canibalismo.

En cuanto a los animales de compañía, no había espacio para un noble perro grande en el Spray en un viaje tan largo, y un chucho pequeño estuvo asociado durante muchos años en mi mente con la rabia. Presencié una vez la muerte de un excelente y joven alemán a causa de esa espantosa enfermedad, y más o menos al mismo tiempo supe de la muerte, también por rabia, del joven caballero que acababa de extender una póliza de seguros en los libros de su compañía para mí. He visto a toda la tripulación de un barco trepar a la carrera por el aparejo para evitar a un perro que corría desbocado por la cubierta. No iría bien, pensé, que la tripulación del Spray corriese un riesgo canino, y

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