From Cape Pillar into the Pacific—Driven by a tempest toward Cape Horn—Captain Slocum’s greatest sea adventure—Beaching the strait again by way of Cockburn Channel—Some savages find the carpet-tacks—Danger from firebrands—A series of fierce williwaws—Again sailing westward.
Era el 3 de marzo cuando el Spray zarpó de Port Tamar directo hacia el cabo Pillar, con viento del noreste que yo esperaba fervientemente que se mantuviera hasta que el barco se alejara de la costa; pero no me aguardaba tanta fortuna.
Pronto empezó a llover y a nublarse por el noroeste, augurando nada bueno. El Spray dobló el cabo Pillar rápidamente y, sin dudarlo, se adentró de un golpe en el océano Pacífico, tomando su primer baño en la tormenta que se avecinaba. No había marcha atrás, ni aunque hubiera querido hacerlo, pues la costa ya había quedado oculta por la oscuridad de la noche.
El viento refrescó y tomé un tercer rizo. El mar era confuso y traicionero. En un momento como este, el viejo pescador rezaba: «¡Acuérdate, Señor, de que mi barco es pequeño y tu mar es tan ancho!».
Ahora solo veía las cumbres refulgentes de las olas. Mostraban dientes blancos mientras el balandro se equilibraba sobre ellas. «Todo por ganar mar abierto», grité, y con este fin llevé todo el velamen que la embarcación podía soportar.
Corrió toda la noche con toda la plana, pero en la mañana del 4 de marzo el viento roló al suroeste, luego volvió de repente al noroeste y sopló con una fuerza tremenda. El Spray, despojado de sus velas, se alejó entonces a