casa de reuniones, o un tribunal, o una cárcel, o una tienda, o una casa de vecinos, y decid qué es esa cosa en realidad ante una mirada verdadera, y todas ellas se vendrían abajo en vuestra descripción de las mismas.
Los hombres estiman que la verdad es lejana, en las afueras del sistema, tras la estrella más lejana, antes de Adán y después del último hombre. En la eternidad hay ciertamente algo verdadero y sublime.
Pero todos estos tiempos, lugares y ocasiones son el ahora y el aquí. Dios mismo culmina en el presente momento, y nunca será más divino en el transcurso de todas las edades. Y solo se nos permite comprender lo que hay de sublime y noble mediante la infusión y el empapamiento perpetuos de la realidad que nos rodea.
El universo responde constante y obedientemente a nuestras concepciones; ya viajemos de prisa o despacio, la vía está trazada para nosotros. Gastemos entonces nuestras vidas en concebir. El poeta o el artista jamás tuvieron un diseño tan bello y noble que alguno de sus descendientes, al menos, no pudiera realizar.